La transformación de la industria salvadoreña requiere más que la adopción de nuevas tecnologías: demanda conocimiento, talento y alianzas capaces de convertir los desafíos del sector productivo en oportunidades de innovación y crecimiento. Esta visión estuvo presente durante Sinergia Industrial 2026, un encuentro que reunió a representantes empresariales para analizar los retos y oportunidades de la industria y en el que la UCA compartió su perspectiva sobre el papel que puede desempeñar la academia en este proceso.
Por Oficina de Transferencia e Innovación
El sector empresarial salvadoreño se reunió el 2 de septiembre en Sinergia Industrial 2026, evento organizado por el Comité de Industria de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal), con la participación de cerca de 100 representantes de empresas. El encuentro abordó temas como tecnología, productividad, talento e innovación, y contó con la participación de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) como parte de los actores llamados a contribuir a la transformación y competitividad del sector productivo.
Durante la apertura, la presidenta de la gremial, Leticia Escobar, destacó la importancia de generar espacios de diálogo e intercambio de conocimientos entre los distintos actores vinculados al sector productivo. Señaló que “una industria más competitiva se construye mediante el conocimiento y la generación de alianzas estratégicas que permitan a las empresas responder a los cambios del entorno”.
La agenda del evento incluyó las conferencias “El futuro de la industria en El Salvador”, “Industria inteligente” y “Productividad industrial”. Uno de los principales espacios de discusión fue el panel “Construyendo Juntos una Industria más competitiva”, que reunió las perspectivas del sector empresarial y académico. En este conversatorio participaron Silvia Funes, jefa de la Oficina de Transferencia e Innovación (OTRI) de la UCA; Francesco Pilenga, director ejecutivo de Grupo Pettenati; y Martha Sosa, coordinadora de Operación y Mantenimiento de Grupo Edecsa.
Durante el panel, Funes destacó que uno de los principales desafíos de la industria es desarrollar una capacidad permanente de aprendizaje y adaptación frente a los cambios tecnológicos, sin embargo, si bien herramientas como la inteligencia artificial, la automatización y el análisis de datos abren nuevas oportunidades para las empresas, su aprovechamiento depende también del talento humano y de la capacidad de convertir el conocimiento en soluciones concretas.
Desde esta perspectiva, subrayó la necesidad de fortalecer la relación entre las empresas y la academia. Para la UCA, esta vinculación no debe limitarse a la formación de profesionales, sino que puede extenderse hacia la investigación aplicada, el desarrollo de soluciones y la experimentación conjunta. La investigación constituye otra vía para establecer alianzas estratégicas y atender problemas concretos del sector productivo.
“Esta colaboración puede comenzar desde las primeras etapas de los proyectos, permitiendo que las necesidades de las empresas orienten procesos de investigación y que el conocimiento generado en la universidad encuentre aplicaciones en contextos reales. A esto se suma la infraestructura científica y tecnológica de la UCA, que cuenta con laboratorios en distintas áreas capaces de apoyar procesos de experimentación, desarrollo de prototipos y proyectos piloto junto con organizaciones del sector productivo”, detalló la jefa de la OTRI.
La participación de la UCA en Sinergia Industrial 2026 permitió plantear una visión de la competitividad que va más allá de la incorporación de tecnología. La formación de talento, la investigación aplicada, el uso de capacidades científicas y tecnológicas y la construcción de alianzas universidad-empresa pueden convertirse en herramientas para que las organizaciones innoven, mejoren su productividad y respondan de manera más efectiva a los desafíos de un entorno en constante transformación.
Al cierre de su participación, Funes enfatizó que las empresas no están solas frente a estos retos y que la universidad puede acompañarlas mediante sus capacidades académicas, científicas y tecnológicas, contribuyendo a fortalecer su productividad y competitividad.








