Los resultados del estudio pueden convertirse en una herramienta para fortalecer la gestión ambiental del país mediante procesos de transferencia de conocimiento hacia diferentes sectores.
Por: Oficina de Transferencia e Innovación
¿Qué pasaría si fuera posible detectar en el agua sustancias contaminantes antes de que representen un riesgo mayor para los ecosistemas o la población? Ese es el valor de una investigación desarrollada por docentes y estudiantes de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), cuyos resultados no solo amplían el conocimiento científico sobre la calidad del agua en El Salvador, sino que también ofrecen información estratégica que puede convertirse en una herramienta para instituciones públicas, empresas y organizaciones dedicadas a la protección ambiental.
El estudio fue liderado por Violeta Martínez e Irene Romero, académicas de la UCA junto a un equipo de estudiantes. Este documentó, por primera vez en el país, la presencia y el comportamiento de residuos farmacéuticos en el embalse Cerrón Grande, uno de los cuerpos de agua dulce más importantes de El Salvador.
Más allá del hallazgo científico, la investigación aporta evidencia que puede fortalecer la toma de decisiones sobre la gestión del recurso hídrico, el tratamiento de aguas residuales y el diseño de políticas para prevenir la contaminación por compuestos emergentes.
Conozca más sobre la investigación
Conocimiento que puede transformarse en soluciones
El potencial de esta investigación va mucho más allá de la publicación científica. Los datos obtenidos pueden convertirse en una herramienta para fortalecer la gestión ambiental del país mediante procesos de transferencia de conocimiento hacia diferentes sectores.
Para las instituciones gubernamentales, la información constituye una base para diseñar programas permanentes de monitoreo de contaminantes emergentes, actualizar normativas ambientales y orientar inversiones en infraestructura para el tratamiento de aguas residuales.
En el sector empresarial, especialmente para industrias vinculadas al tratamiento de agua, laboratorios ambientales, consultoras e incluso empresas farmacéuticas, estos resultados pueden impulsar mejores prácticas para reducir el impacto de sus actividades.
Asimismo, organizaciones ambientales y entidades encargadas de la conservación de recursos hídricos pueden utilizar esta evidencia para identificar zonas prioritarias de monitoreo, evaluar riesgos ecológicos y diseñar estrategias de protección de ecosistemas acuáticos.
La investigación también demuestra el potencial de incorporar tecnologías analíticas avanzadas para la vigilancia ambiental. El estudio utilizó cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas (LC-MS/MS), una técnica de alta precisión capaz de detectar y cuantificar contaminantes en concentraciones extremadamente bajas, incluso antes de que sus efectos sean visibles en el ambiente.
El proyecto se desarrolló en colaboración con el Instituto Químico de Sarriá, de la Universidad Ramón Llull, en España, y contó con financiamiento de la Organización para Mujeres en la Ciencia para el Mundo en Desarrollo (OWSD), de la UNESCO.
En el estudio también participaron estudiantes de la UCA, quienes formaron parte de las diferentes etapas del proceso científico, desde el muestreo hasta el desarrollo metodológico en los laboratorios de la universidad.


