“Voy a escribir toda la historia de El Salvador del siglo XIX en novelas”, Mirella de Wollants ganadora del premio UCA Editores

Gloria Olivares, Oscar González

El objetivo de la escritora salvadoreña es dar a conocer distintos personajes de la historia de El Salvador, a través de obras que se alejan del relato oficial 

Ana Mirella Catarina Schonenberg Magaña de Wollants es una persona multifacética. Es médica cirujana, investigadora, nutrióloga y licenciada en Ciencias Jurídicas. La escritora ha publicado tres novelas y, en 2025, se convirtió en la primera mujer en ser galardonada con el Premio Nacional de la Novela Ítalo López Vallecillos otorgado por UCA Editores, por su obra Azul Ventura 

Las primeras obras de Schoneberg se caracterizaron por relatos autobiográficos. Mientras que, en Azul Ventura, la autora realiza un giro al escribir una novela histórica que muestra una mirada innovadora de la independencia centroamericana. Según el jurado del certamen de UCA Editores, el trabajo de Mirella destacó por su descripción detallada de la época desarrollada a través de una narrativa amena y la construcción de personas que ayudan a tejer otros relatos de la historia.  

Para la autora, ganar este premio es una motivación para seguir trabajando. Mirella enfatiza la necesidad de crear espacios para la producción literaria y animar al público salvadoreño a leer.  

 

¿Cómo nace Azul Ventura? 

Un amigo me dijo: “mirá, bien autobiográfico tu trabajo”. Entonces vi que ya era tiempo de salirme e iniciar a escribir de otros temas. Comencé a leer sobre la historia de El Salvador y me fui a la librería UCA, de Soho, y encontré un libro que se llama Crónicas de Cuzcatlán-Nequepio que es del doctor Pedro Escalante Arce.  

El doctor lo que hace es relatar todo lo que ha encontrado en la documentación antigua. Me parecieron tan interesantes todos los datos que ha publicado, que escogí una crónica y dije: “a partir de esto voy a escribir una novela”. Esa crónica se desarrolla en 1635.  

Así es como comienzo a escribir una novela que no he publicado, que es la precuela de esta, Azul Ventura. Hay un personaje en esa novela ubicada en 1635 a la que le tengo mucho cariño. Uno se enamora de sus personajes, y decidí ponerla a ella en esta situación de Azul Ventura. Ella nace en 1770. Es Miriam.  

Reviso todos los eventos sociopolíticos que se estaban dando en ese momento, entre 1670 y 1811, y creo la historia con base en toda la información que se ha recogido de lo que sucedió en esa época. Por eso es una novela totalmente histórica. Lo ficcional son las conversaciones, las emociones, los personajes que no existen y que uno tiene que inventar para darle cuerpo a la narración.  

Ahí decidí que se acabó lo autobiográfico. Y hoy tengo temas para uuhh… Ya dije que voy a escribir toda la historia de El Salvador el siglo XIX en novelas para que la gente la pueda conocer, porque se conoce muy poco y es, a mi parecer, un conjunto de hechos sumamente ricos. No tenemos nada que envidiarle a la historia de otros países; aquí pasó de todo. Hay cosas tan hermosas y situaciones tan interesantes que considero que es un pecado no conocerlas.  

Hablando de Miriam, ¿usted coincide con su perspectiva de ver el mundo? ¿O usted se siente más identificada con otros de los personajes de la novela? 

Cada personaje tiene parte mi personalidad. El padre Anselmo tiene parte de mi personalidad, cuando se decepciona de la humanidad. Sebastiana es esa mujer que se adapta a lo que viene y trata de ser feliz y vivir. Miriam es la mujer que tiene todo en contra por las condiciones en que ha nacido, pero que aprende a saber cuál era su lugar y a ser feliz con lo que tiene. Es una luchadora.  

Yo creo que todos los seres humanos nos parecemos. En cada personaje de cada narrativa veo un poquito de mí en ellos. Lo mismo pasa con Manuel José que sale en la novela, Matías Delgado, los padres Ayala. Nos parecemos en conjunto.  

¿Es complicado sumergirse en un periodo distinto al que se vive? ¿Cómo es ese trabajo para retomar la esencia de ese momento histórico a partir de personas ficcionalizadas?    

Fíjese que no lo sentí complicado porque he leído mucho de la época. Además, hay un arte que nos ha ayudado enormemente para poder sumergirnos en esos mundos: el cine. 

El cine, con todas sus creaciones de las ambientaciones, de los vestuarios, de todo lo que uno ve, nos ha facilitado eso. Bueno, incluso las pinturas. Todo lo que es arte visual facilita sumergirse en eso. Pero yo le doy el primer lugar al cine y yo soy cinéfila también. 

En uno de los diálogos de la novela, un personaje expresa: “tuve suerte, mi vida ha sido buena”. En el contexto del periodo independentista, desde su perspectiva y con base en la revisión biográfica que hizo, ¿quiénes podrían considerarse como aquellos que tuvieron suerte y quiénes, por el contrario, no la tuvieron?  

Esa expresión la dice Sebastiana, la hermana de un sacerdote.  

En el período, diría que tuvieron suerte los hermanos Aguilar, especialmente Nicolás Aguilar. Por lo que leí de él, me da la impresión de que tuvo una vida satisfactoria. Fueron parte de un montón de situaciones; tuvieron una vida material acomodada, maravillosa. Eran los mandamases de esta tierra. 

Aparte de eso, tenían la oportunidad de estar más cerca de la divinidad. Han quedado para la historia y pudieron dejar sus descendientes. Un presidente que viene después de ellos es Eugenio Aguilar, y de ahí habría que revisar toda la genealogía, que no es muy es difícil, gracias a la tecnología. Muchos quieren extender su energía, sus acciones hacia el futuro, aunque estén muertos. Él lo logró.  

Por otro lado, me da la impresión de que Manuel, puedo estar equivocada por eso quisiera tener más información, no fue muy feliz. Por ciertos detalles que leí. Vicente pues creo que al igual que Nicolás pudo haber dicho eso: “tuve una vida satisfactoria”.  

Creo que vivió más estrés María Delgado. Como él quería ser obispo de aquí, quería ser arzobispo, esa lucha me imagino que fue desgastante para él. Todas son suposiciones que estoy diciendo, no lo conocí, pero como uno lee, uno puede inferir.  

Mencionó un poco de la precuela y de la secuela. ¿Qué viene antes de la historia de Azul Ventura 

En la precuela tiene un papel importante Miriam. Reflejo cómo era la vida en los 1700; al final, la vida aquí en San Salvador, siempre estuvo muy influenciada por todo el trabajo de los sacerdotes católicos. Y Miriam recuerda mucho a su antepasado. Fue un negro llamado Manuel Velázquez. Me gusta que se sepa que aquí hubo muchos reductos de personas de raza negra que se mezclaron por diferentes situaciones humanas y políticas; aquí la mayoría tenemos un porcentaje de raza negra, a pesar de que somos tan racistas. 

Se encontró documentación del papel de Manuel Velázquez en una situación muy especial, que es preciosa desde el punto de vista de lo que sucedía, de cómo la gente se comportaba, de las costumbres, de los medios de transporte, etcétera. Pero por ahí va. Manuel Velázquez y Miriam tienen papeles centrales.  

¿Y con respecto a lo que va a continuar? 

Quiero hablar de la vida de algunos próceres, cómo se fueron desarrollando, sus acciones, pero también de otros personajes no revelados. En nuestra independencia uno solo ve la cara de Matías Delgado, después de Arce, de los padres Aguilar más o menos. Y hasta ahí, como que hay una niebla cubriendo a los demás, a otros.  Eso destacó el jurado, que logré sacar de las sombras a otros personajes. Hay que sacarlos pues para conocerlos. Nuestra historia es tan corta. Solo han pasado 170 años, pero todavía estamos aquí los descendientes de toda esa gente y es necesario ver qué hicieron nuestros antepasados, y lo que dicen siempre los grandes filósofos: aprender de sus errores para no repetirlos.  

De izquierda a derecha: Jenny Lozano, coordinadora de UCA Editores; Sajid Herrera, académico e investigador del Departamento de Filosofía; Francisco Méndez, escritor y jurado; Mirella de Wollants, escritora y ganadora del Premio UCA Editores; Silvia López, académica y jurado; Ricardo Roque Baldovinos, acádemico del Departamento de Filosofía y jurado; Esmeralda Valdivieso, Vicerrectora de Investigación e Innovación; María Dolores Rovira; Vicerrectora académica.

 

 

¿Cómo se animó a participar en el certamen de UCA Editores?  

Cuando ya tenía tres novelas, otro escritor, Oscar Melhado, me dijo: “mirá Mirella ya es hora de que participés en concursos literarios”. Y decidí participar, pero la mayoría de los certámenes son de otros países. Por eso me sentí tan feliz cuando me avisó mi amigo Óscar Picardo que había un concurso de la UCA. “Al fin”, dije, porque si usted ve una página que se llama concursos literarios en español salen todos los países con sus concursos. España, lleno de concursos. Después, México. Argentina un poquito. De ahí todo poquito. Guatemala unos dos; Costa Rica, dos. De El Salvador, nada. No encontré nada. 

Cuando Oscar Picardo me avisó, yo ya estaba desanimada, porque ya había aplicado a cinco en España y ni siquiera le avisan a uno si quedó o no.  

Entonces, ya estaba a punto de terminar esta novela Azul Ventura. Comencé a mejorarla, a darle el toque y la envié. Traté de liberar de mi mente, no quería saber nada del concurso, para no estar pensando. Hasta que me llegó el correo y me sentí muy feliz. 

¿Cómo recibió la noticia? ¿Cómo se sintió? ¿Qué significó esto también para usted?  

Bueno, yo iba en el vehículo, mi esposo iba manejando, y vi el correo que decía “UCA” y dudé en abrirlo; sentí algo en el estómago. Y lo vi y ¡aaaaay ganeeeeé! Sí, me sentí feliz. Es que el artista necesita esas caricias; caricias es un término que lo estoy usando desde el punto de vista psicológico, para seguir.  

Creo que todo arte merece la pena observarlo, leerlo. Porque refleja una época, refleja una cultura, refleja muchas cosas. Pero los artistas deben ser de alguna forma motivados. Por eso también deben existir estos concursos y otras actividades. Debe motivarse que se compre la obra. Lo ideal sería que nuestros artistas vivieran del arte. Además, es un entretenimiento. También el ser humano necesita actividades de entretenimiento, recreación. No solo puede ser comer. Porque eso es lo que está dominando, el comer. Por eso tenemos tantos problemas de salud. Ese es mi campo porque yo me especialicé en nutrición y alimentación. O el consumismo, estar comprando y comprando cosas que no necesitamos. Necesitamos ver otras cosas: ir a museos, ir a obras de teatro, obras musicales. 

Necesitamos que nuestra gente vuelva a leer textos largos, porque leemos. Sí, leemos, pero leemos cosas cortas. O sea, vemos el meme. Leemos más que antes, pero ¿qué estamos leyendo? Tenemos que ver cómo hacemos para motivar a la gente a leer en mayor cantidad. Textos largos y a comprender. 

Agradezco a todo lo que es UCA. Por ese esfuerzo que hace en el mundo de la literatura nacional, porque yo lo he visto: tratan de dar la oportunidad de que publiquemos los pocos escritores que hay. 

Te invitamos a conocer más de Mirella de Wollants en la sieguiente entrevista de perfil: Ir a la nota